Leer por leer, publicar por publicar.

 

                                                                   Eugenia Toledo Renner, 2026, USA/Chile, 2026

 

Es curioso, o a lo mejor no lo es, pero siempre vuelvo a hojear páginas del libro Leer de Gabriel Zaid. Lo he leído y releído. Finalmente, mi copia se fue en una caja de libros entregada a la Biblioteca de Carahue que volví a visitar esta semana pasada. Es muy importante leerlo. Para Zaid leer es una actividad mental y está en lo cierto. Leer debería ser algo que nos persiga y nos enseñe a pensar profundamente. Leer es una amplificación del libro impreso. Una extensión de uno mismo. Es cosa seria.

Hoy se leen nada más que redes virtuales; los periódicos que venían con noticias atrasadas parecen haber desaparecido. Pero si usted lee un libro e interactúa con lo que lee, usted responde a su realidad mucho mejor. Usted se puede transformar a partir de una lectura. Puede crecer, cambiar, pensar y hasta le gustará crear. Bueno, si lee puede ser para entretenerse o por ampliar la mente.

He asistido en diferentes países a charlas y conferencias, talleres y conversaciones en los que las personas participando, en su mayoría, no han leído nada. Escuchan la charla y miran extáticos como si la conferenciante fuera un extraterrestre. Parece ser entidades que van a escuchar por razones sociales o van por cumplir o tal vez, por estar.  No sabemos si han comprendido lo que se habló o leyó.

He asistido a convenciones y lecturas poéticas u eventos literarios en EE. UU., México y Chile donde las personas presentadas como poetas han leído textos sin ninguna significancia o valor, textos incluso publicados ya en forma personal y no por editoriales conocidas o independientes.

Diagnóstico: Hoy hay una gran cantidad de libros que no valieron la pena ser publicados.  También hay grupos que se expanden por internet o por radios de alto alcance, por zoom u otros medios. Lo hacen para tener presencia, pero no dejan ninguna huella en sus oyentes o lectores. Libros cháchara.

Esta tensión entre ambas experiencias, leer por leer o leer para aprender, ha detonado en mí una serie de reflexiones sobre cómo, a pesar de que la lectura se ha convertido en una consigna cada vez más recurrente en las acciones institucionales y de gobierno (donde se cuentan libros, se miden minutos, se celebran jornadas y se multiplican campañas que prometen formar lectores). Mis preguntas son incómodas: ¿Qué significa realmente leer?

¿De qué sirve afirmar que se lee más o se lee menos, si no sabemos qué se comprende de lo que se lee?¡Si no entiende para qué lee?

 ¿Estamos formando lectores o sólo acumulando evidencias de lectura?

¿Es la lectura el negocio de las editoriales? Si es así, ¿qué tipo de cultura alcanzaremos?

¿Esto influye en la depreciación del libro o la pérdida de su prestigio? Los libros requieren lectores inteligentes, devotos, pero la audiencia está cada vez más distraída. Zaid dijo una vez que en el mundo se publica un libro cada medio minuto. Como no puedo leer todos los libros del mundo, soy inculta.

¿Necesitaría 500 años para leer todo lo publicado?

Leer o escribir no solo es una práctica. Leer es una actividad solitaria que incita al diálogo. No es una conversación social.  Es encontrar conocimiento. El diálogo con el autor y consigo mismo…o con otra persona ya que los libros se pueden comentar, intercambiar, conversar. Los libros son elementos sociales. En la Academia, en la Universidad el libro es otra clase, pero también parte de un diálogo, de una filosofía, de una ideología. Un libro vive cuando se lee. Hay libros que no pierden su belleza y su contemporaneidad. Hay libros de siglos pasados que se siguen publicando y es como si el autor lo hubiera escrito ayer.  Con Jorge Luis Borges aprendemos que el libro es infinito. O el conocimiento es infinito. Esto significa que no termina. Miremos por ejemplo una novela como EL LAZARILLO DE TORMES si lo leemos hoy nos maravillamos de su cercanía con la actualidad. Lo mismo podemos decir si leemos la poesía de Sor Juana Inés de la Cruz ¿ la primera feminista latinoamericana?

Soy muy partidaria de los clubes de lectura, admiro esta actividad y a las personas que los componen. Leer es complejo, es un proceso, una llamada a interpretar, relacionar e investigar tanto como lo es escribir. Leyendo se mezclan las emociones, los saberes acumulados, la experiencia de la persona (mientras más años mejor) y su contexto; es un acto cultural histórico, capaz de transformar al lector y el texto mismo.  Es sabiduría. No parloteo, sino que interpretación.

A veces, sucede que los textos caminan solos después de ser bien leídos y comprendidos. Producen nueva creatividad en sus lectores atentos. El lector piensa y desea escribir algo, lo ha inspirado, como decían antes.

Los Talleres de Lectura y Escritura: OTRO TEMA INTERESANTE.

Es muy importante en los clubes de lecturas o escritura tener un líder o guía con perspectivas multidimensionales o multiplicidad de puntos de vista. Leer también implica goce, pasión por la palabra, placer, emociones, dimensiones. Es algo irrepetible desde el punto de vista de cada lector/lectora. Es tan valioso el proceso que produce una reacción distinta en cada lector distinto. Ese lector si continúa leyendo a conciencia, no “tragando” cientos de libros, uno tras otro sin sentido, sino que va madurando, creciendo y puedo llegar a ser capaz de distinguir lo mediocre de lo bueno. Voila.

Una feria del libro es mal planificada cuando solo tiene la intención de vender libros. Vender libros no es fácil, se nota la angustia y las ansiedades de los vendedores. Se usan estrategias para vender:

Por ejemplo, es importante “presentar” un libro y que lo hago el autor o autora en persona. Otra cosa es la fotografía del autor en el libro en la solapa, también es interesante el número de libros que el autor ha publicado (los que llevan treinta libros o más ya son grandes y qué hablar de los que han publicado cincuenta u ochenta libros; también es clave admirar su vida personal  ( las biografías me encantan a mí) los detalles de su vestimenta (preguntémosle a Mariana Henríquez),  contar generosamente sus experiencias personales, tener un club de fans (Rosa Montero, es un ejemplo grande).

Todo es trabajo para convencernos que compremos ese libro maravilloso. La frase más común es que “cada publicación, cada historia es maravillosa” quien quiera que sea el autor.  Esto irónico, porque queda afuera del mercado editorial mucha gente capacitada. Las dificultades para publicar se transforman en un verdadero sufrimiento para la persona que quiere salir adelante con su escritura. Ser editor, que sepa editar o no (porque esta no es una carrera universitaria sino una vocación), a veces manipula los textos de los autores, los cambia y luego la editorial publica lo que le parece, mejor dicho, lo que se determina que va a vender. Lo he escuchado y lo he vivido.

¿Triunfan solo los escritores buenos? ¿de veras? ¿Nunca los malos? Tengo mis dudas. Hay gente extraordinaria sin publicar, porque, según Rosa Montero, “la vida no es justa”. Tiene toda la razón, no todos tienen las mismas opciones o las mismas puertas en la vida.

Todo esto empobrece la literatura y hace de los libros meros objetos de mercado. No estoy segura de ello, pero lo digo. Las fotos de escritoras jóvenes, bellas y muy bien vestidas venden más a lo mejor que una cara con arrugas, a no ser que ya se sea una autora consagrada pues su fama no da importancia en estos casos a una cara envejecida. La pose, el contexto de la foto, la ropa que lleva de la autora vende, todo vende. Veamos a consagradas como Margaret Atwood, etc.

Sin embargo, libros que posiblemente son mejores y sus autores desconocidos, no conocidos o poco conocidos, no tienen la más mínima oportunidad de brillar o presentarse. Desaparecen del mapa. Hay libros, digamos de autores independientes, que se pierden en la nada, nadie hace un esfuerzo por sacarlos adelante, aunque seas buenos o prometen un futuro. En resumen, lo que estoy diciendo es que no todos los autores y sus libros tienen opciones. Hay escollos por todos lados para todo.

Por lo tanto, muchos recurren a estrategias alternativas de publicación. Las opciones de distribución y lectura son también trabajo y desafío.

Una opción podrían ser los clubes de lecturas, por Zoom o presenciales, los fanzines que hablen de sus obras con reseñas, en reuniones, en cafés. Quienes buscan otras formas de presentación para sus libros y que no tienen la suerte de estar en el mercado son loables y esforzados. Hay libros que, publicados por sus propios autores, pasan de mano en mano. Nadie paga por ellos, pero al menos algunos los leen. Son formas de buscar auditorio, lectores, alternativas que van más allá del mercado y el dinero que involucra.  Se llaman Escritores Libres o Freedom Writers, en Estados Unidos.

¿Es verdad que el arte es un mercado solo para personas con contactos, en burbujas y dinero? ¿Es mejor tener alguien al que le paguemos para que nos edite y haga cartas de presentación en editoriales recomendando publicar nuestros libros y nos ayuden con el mercado? Sin dudas, es mejor si ese alguien es ya conocido y tiene “contactos”.

Ahora están las experiencias de las bibliotecas y librerías de Mercado. ¿Podrían por ejemplo las bibliotecas crear una zona para los autores autopublicados? ¿Se atreverían tener las librerías una sección de esta naturaleza? Por lo menos sabríamos que existen escritores que entran a una biblioteca a pesar de ser autopublicados, de repente entre medio se encuentra una joya.

No podemos quedarnos ya con las bibliotecas, las librerías con cafeterías, las cadenas, las oportunidades universitarias que son en su mayoría para autores con conexiones, muy conocidos. Muy cerradas y “académicas”. Aunque hay siempre excepciones. No podemos quedarnos solamente con el otoño del libro.

Repito: ¿Y si se abrieran librerías de autores que se publican a sí mismos? ¿Serían librerías de segunda? ¿Y si las bibliotecas y librerías se abrieran para clubes de lectura? Los Talleres de Escritura son universitarios. Es la academia que enseña estrategias de escribir. Pero esto requiere años. Es una carrera y da prestigio.

También en nuestra época hay una proliferación de Talleres de Escritura. Todos cobran. El que se atreva lo abre, hace propaganda y encuentra clientes. Tenga preparación o no. Y a veces hasta consiguen dineros para publicar a los miembros.

También los escritores mismos se animan, hacer un Taller, aprovecharse de su buen nombre es una entrada más. Aunque es muy valioso conocerlos aunque sea en zoom y escuchar lo que tengan que decir de sí mismos y su carrera.

 Para escribir hoy se tiene que estudiar, investigar, leer, tomar notas y tomarse el tiempo, tiempo significa meses, años, horas de estar sentado trabajando. El escribir es así, hay mucho conocimiento mucha historia alrededor nuestro. No se puede inventar la rueda de nuevo. El que quiera escribir y probar suerte pues adelante.

 Hay talleres específicos, por ejemplo, los guiados por una persona que sabe y guía las estrategias para adultos mayores que deben seguir reglas para “hacer escritura” en la edad avanzada, para escribir experiencias de vida, memorias y biografías. Son talleres comunitarios. No son talleres de formación escritural. Son talleres de recopilación para la posteridad, para entretención y mantener el cerebro activo.

Hay también talleres de terapia. Hay talleres de poesía visual y libros alterados. Hay talleres de literatura feminista. De fantasía y ciencia ficción. Y, como en mi caso, talleres libres. Direccionales, pero también, libres. De conversación, criticismo positivo, lecturas, aprendizaje. Es un desafío interesante. Lo he practicado con mi propio Grupo Literario que al final apareció con una Antología llamada Cartógrafas ocultas. Fue un experimento interesante de un grupo de mujeres que viven en varios continentes.

Las Librerías: Es triste ver librerías de libros usados. Las librerías ambulantes, por ejemplo, es otro caso. Antes creía que eran una novedad para mí y para muchos otros a quienes nos gustan los libros y el papel tener la oportunidad de leer un libro perdido, de pocas ediciones o un libro que no alcanzaba a comprar nuevo por falta de dinero. Era una alternativa valiosa. Pero hoy da pena la cantidad de libros que nadie quiere, que terminarán en el fuego o la basura, y que nos gritan al pasar.  Me recuerdo cuando regalar un libro, como lo hicieron mis padres conmigo, era un gesto simbólico poderoso. Me acuerdo visitando la calle San Diego en Santiago cuando era joven. Me acuerdo de la cantidad de librerías de libros usados en México, algunas llegaban al techo con columnas de libros. Y sin embargo, hacían o hacen el deleite de los que trabajamos la literatura. Me acuerdo de haber robado un libro. Me acuerdo de haberlo hecho muchas veces a la inversa, colocar un libro en un espacio vacío en una librería, biblioteca o café con la esperanza que alguien lo encuentre, entienda y se lo lleve.

El regalo:  Mi abuelo paterno, escribano de la Universidad Técnica del Estado naciente en Temuco, me regaló sus libros. Era un gran lector. Su mejor herencia, su reloj y sus libros. Uno es grande por los libros que lee, no los que escribe, dijo Borges.

Los libros deben ocupar toda nuestra persona, mientras más leo más zonas de verdadera revelación penetro, dejo que decanten en mí y así no olvido sus secretos. Lo que está por encima o por debajo de un libro o poema cobra nitidez y adquiere brillo. Es como tejer a telar, la tejedora está agachada tejiendo, una mano y la otra mano vienen y van, los brazos se mueven, los dedos abren la calada, los ojos se desplazan de un lado al otro de la página, y lo que sucede que la palabra se hila ocupando el vacío hasta construir la tela. Es decir, el texto. Esto es leer, pero también como la labor de escribir. Nos sumergimos como focas y luego salimos muy contentas.

Personalmente, yo soy quien ha leído poco leyendo mucho.

Por eso quiero seguir leyendo libros hasta el fin. El mero hecho de abrir un libro y leerlo es vida.  Pero, está claro que el que quiere leer, lea; el que no quiere, que no lo haga. Es un mundo totalmente interconectado  de magníficas invenciones.

 

 

 

 

Comments

Popular posts from this blog